si hubo una vez…

Si hubo una vez una pareja que se amara, fueron mis padres, pero como mi madre no podía soportar su ausencia, de repente desaparecía y volvía al cabo de lo días o semanas sin dar una explicación, como si acabara de bajar a la plaza a hacer un mandado. Como mi madre era muy querida en el pueblo, yo nunca estaba sola. Sabía muy bien cuando mi madre ponía gesto de pajarito encerrado. Entonces, sin decir nada, recogía mis cosas en mi maletita mientras mi madre, que ya tenía preparada la suya, me miraba en silencio con el corazón partido. Pero un día, apareció mi tía Lola y no tuve que irme a casa de ninguna vecina.